En México se reciben con frecuencia solicitudes anónimas o de personas ficticias como Mickey Mouse, Osama Bin Laden, el señor X y Winnie the Pooh. Incluso pueden presentar reclamos ante el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). Si bien se reconoce una molestia en el IFAI por este hecho, los propios comisionados la justifican con la interpretación que realizan al artículo 40 de la ley mexicana -que exige que la solicitud contenga el nombre del solicitante-, cuando manifiestan que no es necesario identificarse, porque sería un mecanismo que entorpece la transparencia e intimida a la persona.
Sin embargo, en mi opinión, esa situación no puede darse bajo la Ley N°20.285, de Acceso a Información Pública, que rige en Chile.
